El Comité Nacional de Artesanía,
compuesto por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el programa de
Artesanía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la oficina UNESCO en
Santiago, seleccionó al centro de mesa en crin realizado por la artesana de
Rari, Ana Contreras, como Sello de Excelencia a la Artesanía 2016, el que se
suma a otras nueve piezas reconocidas en todo Chile.
El galardón fue entregado por el
Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, en el Centro Cultural Gabriela Mistral,
GAM. El Secretario de Estado comentó que “este sello ha permitido ampliar la mirada respecto al
desarrollo artesanal, y ser, al mismo tiempo, un desafío para los artesanos
que buscan seguir experimentando y aprendiendo como cultores,
perfeccionando su relación con las materias primas y reflexionando
constantemente sobre su propuesta creativa”.
La directora regional de Cultura, Mariana Deisler, acompañó
a la artesana de Rari en la ceremonia. Indicó que el Maule se destaca por su creación
artesanal, lo que se refleja en los distintos reconocimientos y premios otorgados
a sus creadores. “Piezas textiles y en crin realizadas en el Maule han sido
reconocidas a lo largo de la historia del Sello de Excelencia a la Artesanía.
Eso habla de la excelencia del trabajo de nuestros artesanos, quienes a través
de un rescate de las técnicas tradicionales dialogan con su presente y el
futuro”, puntualizó.
En total, este año se recibieron 150 piezas provenientes de
las 15 regiones del país, lo que demuestra el éxito del programa de
excelencia en el ámbito de la artesanía a nivel nacional. En esta versión se
destaca la variedad de disciplinas premiadas, donde se incluyen textiles,
plata, madera y fibra de crin de caballo.
Los distinguidos
La artesana de Rari, comuna de Colbún, Ana Contreras, fue
seleccionada por su centro de mesa, producto desarrollado con fibra de crin de
caballo, técnica de tejido trasmitida de generación en generación con más de
200 años de existencia. Su diseño único e irrepetible -creado por la propia
artesana con el fin de adornar y complementar la calidez del hogar- y la
delicada técnica y cuidado oficio con que está elaborado, representan la unión
de un proceso de producción tradicional y un diseño contemporáneo y vanguardista.
El artesano en madera de la
localidad de Villarrica, Víctor Ruiz, postuló con Metawe, palabra mapuche usada para designar distintos tipos
de vasijas. La obra destaca la transferencia de materialidad de un producto de
alfarería estrictamente tradicional mapuche a un producto de madera que aporta
nuevas características de funcionalidad a la pieza.
Javiera Carrillos, artesana en joyería de la Región Metropolitana,
presentó una línea de joyería de plata y chuchín endémico, obra compuesta de un
anillo y aros. Cada pieza nace de los atributos y el lenguaje propio del
chuchín o picoyo, destacando los bordes en bruto e imperfectos que contrastan
con la superficie trabajada y pulida del resto del material, realzando el
cuidado y la confección de esta obra.
La artesana de Doñihue Mireya Bustos, destacó por su pieza Tapete, consistente en un trabajo de
diseño innovador que busca articular el tradicional conocimiento del tejido a
telar típico de Doñihue con nuevas combinaciones de colores y gráficas,
renovando el uso de las piezas confeccionadas con esta técnica.
El artesano originario de la localidad de Machalí, Manuel
Martínez,
fue seleccionado por sus cucharas forjadas de plata, piezas que pretenden poner
en valor, desde una mirada contemporánea, las funciones utilitarias y rituales
que desde tiempos remotos el hombre ha asignado a estos objetos culturales.
Desde Pucón, Región de La Araucanía, Egon Muñoz destacó por su fuente de coihue, pieza que comienza con la
recolección de la madera nativa dos años antes de la confección del objeto en
sí. Este material, que se encuentra en bosques y ríos de la localidad de Pucón,
se almacena en un lugar sombrío hasta que el artesano decide utilizar la madera
y comienza a dar forma a la pieza, desarrollando la obra a partir de la
observación de la naturaleza y sus formas, respetando en el diseño su propia
expresión.
Sofía Muñoz, de la Región de Coquimbo, quedó seleccionada
con su liana trepadora, pieza inspirada en una leyenda mapuche que dice que la
luna, después de una gran disputa con el sol, derramó sus lágrimas, las que,
ardientes, se convirtieron en plata. Los mapuche las recogieron, confeccionando
cuidadosamente con ellas fabulosas y mágicas formas de joyería.
El artesano de la Región Metropolitana, Paulo Morales,
destacó con su anillo “CrinAmor”, de línea autoral simple y bien desarrollada,
donde destaca la tensión y transparencia del tejido sobre la superficie
de plata, demostrando excelencia en el manejo del oficio.
La artesana Hilda Díaz, de la Región Metropolitana, fue
seleccionada con sus remolinos, línea de productos denominado Tupu y Broche
(luz y sombra) inspirados en recuerdos de infancia de la autora, en los
que la composición de tonalidades, la cuidada confección, los elementos y
detalles que se van descubriendo luego de la primera mirada, demuestran una
destreza y maestría en el manejo del oficio que dan más valor a las piezas.
Desde la comuna de Independencia (RM), el artesano Cristian
Molina, fue seleccionado con su Guñelve Tupu, objeto tradicional mapuche
consistente en un alfiler o prendedor que se utiliza para fijar el kepan
(manto) o el vestido tradicional de la mujer.
Los seleccionados obtendrán un certificado de promoción
oficial que avala la calidad y autenticidad del producto. Además, pasan
automáticamente a ser postulados al Reconocimiento de Excelencia Unesco para
las artesanías de los países del Mercosur, distinción internacional organizada
cada dos años.
